Sendero 5 : Dehesa del Yeguas y Camino Vuelcacarretas
INICIO: Carretera CO-420, en las inmediaciones de Venta del Charco (Cardeña) en un camino que parte junto al cementerio donde encontraremos la señalización de esta ruta.
FINAL: Venta del Charco, después de recorrer el camino de Vuelcacarretas hasta Navalamoheda, ida y vuelta.
LOCALIZACIÓN: Término municipal de Cardeña, únicamente los últimos dos kilómetros se adentran en el término de Montoro. Para llegar al inicio de esta ruta debemos tomar la autovía Madrid-Cádiz, y nos desviaremos a la altura de Villa del Río desde donde parte la carretera CO-420 dirección Cardeña.
DISTANCIA APROXIMADA: El itinerario tiene unos 12 kilómetros , si bien los últimos 6 kilómetros se vuelven a recorrer para regresar a Venta del Charco.
PUNTOS DE AVITUALLAMIENTO: Tendremos que abastecernos en Venta del Charco o en los diferentes cortijos por los que pasaremos, Cortijo de Santa Clotilde y Cortijo Fimia.
explicación: Al no existir apenas pendientes y discurrir por un camino ancho y en buen estado, es de fácil realizacin.
DESCRIPCIÓN: Desde el punto de vista del paisaje la ruta presenta dos partes diferenciadas; una primera caracterizada por las extensas dehesas, ecosistema típico del Parque Natural de las Sierras Cardeña y Montoro, que podríamos considerar como una prolongacin de la comarca de los Pedroches; y una segunda, los últimos cuatro kilómetros del itinerario, donde el bosque hueco, característico de la dehesa, se rellena de un rico estrato arbustivo, a la vez que los desniveles se van haciendo cada vez más pronunciados, conforme nos acercamos al valle del río Yeguas, en dirección Este.
Se trata de una dehesa compuesta fundamentalmente por encinas y quejigos, aunque también podemos detectar la presencia de robles melojos. Los alrededores de Venta del Charco corresponden a la zona de la provincia con mayor índice pluviométrico, llegándose a superar los 924 ml/m2 al año. Ello unido a la elevada altitud de la zona, alrededor de 750 m ., ha propiciado la creación de una especie de microclima, permitiendo la aparición de especies tan poco frecuentes en nuestra provincia como el roble melojo, que tiene aquí su única área de distribucin de la provincia, y una de las pocas de Andalucía. Los alcornoques sustituyen a los robles melojos, conforme el terreno granítico típico del batolito de Los Pedroches va desapareciendo y en su lugar surgen terrenos pizarrosos del carbonífero de edad más antigua. En un primer tramo, el estrato arbustivo es escaso, formado únicamente por algunas matas de tomillo, torvisco, jara blanca y retama, que aparecen al borde mismo del camino, protegidas de los herbívoros por las cercas ganaderas.
Conforme aumentan las pendientes y desaparece el ganado, el monte se va poblando de otras especies típicas del matorral mediterráneo; encontramos coscoja, madroño, brezo, lentisco y labiérnago, además de cinco especies de jaras o cistus: albidus, laurifolius, populifolius, ladanifer y crispus. También encontraremos algunos pinos de repoblación. La última parte de la ruta discurre entre cotos de caza mayor con abundancia de cérvidos. En todo el recorrido es posible observar numerosas aves: palomas torcaces, perdices, zorzales, rabilargos, arrendajos, urracas, abubillas y pinzones. En invierno son frecuentes las avefrías. No es rara la observacin de algún águila real o buitre leonado en el último tramo del recorrido. Los lobos comparten esta sierra con otro importante depredador, como es el lince, que alcanza en la sierra de Cardeña su más alta densidad. De ahí que su silueta forme parte del anagrama del Parque Natural de Cardeña-Montoro.
Las fincas de la zona de la dehesa están dedicadas al aprovechamiento ganadero en extensivo, destacando las explotaciones de vacuno (raza retinta y charolesa sobre todo) y de cerdo ibérico. Este itinerario nos permitirá conocer una pequeña aldea, Venta del Charco, dependiente de Cardeña, de auténtico ambiente rural. Debido a que el último tramo del recorrido discurre por cotos de caza mayor, es preferible evitar la época de monterías, de Octubre a Febrero. Es conveniente solicitar previamente permiso a la Delegacin Provincial de la Consejería de Medio Ambiente.
Sendero 6 : Dehesa de Cardeña: Venta del Charco - El Cerezo - Cardeña
INICIO: Venta del Charco, situada en el kilómetro 74 de la carretera comarcal 420, entre Villa del Río y Cardeña. Para acceder al camino que conduce a Venta del Cerezo hay que tomar la calle 28 de Febrero de dicha aldea, hasta salir de la población.
FINAL: Cardeña, después de visitar la aldea del Cerezo, situada a mitad de camino de la ruta propuesta.
LOCALIZACIÓN: Término municipal de Cardeña. Para llegar al inicio de la ruta debemos tomar la autovía Madrid-Cádiz y desviarnos a la altura de Villa del Río desde donde parte la CO-420 , que conduce a Cardeña. Antes de llegar a este pueblo se encuentra Venta del Charco, en el kilómetro 74 aproximadamente donde se inicia esta ruta.
DISTANCIA APROXIMADA: El recorrido tiene unos 14 kilómetros: 6,5 de Venta del Charco a Venta del Cerezo y 7,5 de Venta del Cerezo a Cardeña.
PUNTOS DE AVITUALLAMIENTO: En Venta del Cerezo encontraremos un pozo con agua potable y en Venta del Charco podremos abastecernos en la fuente que se halla a la salida de esta localidad.
CLASIFICACIÓN: Al no existir apenas pendientes y discurrir por un camino ancho y en buen estado, es de fácil realizacin. Esta ruta se puede realizar en cualquier época del año. Es posible acampar en la aldea de El Cerezo y alquilar casas rurales a través de la oficina de turismo del Ayuntamiento de Cardeña.
DESCRIPCIÓN: Debido a que casi todo el camino discurre entre cercas ganaderas no hay posibilidad alguna de pérdida. Unicamente en el tramo entre Venta del Charco y El Cerezo, cerca de esta última localidad, desaparecen durante un par de kilómetros. Debemos de dejar un cortijo a nuestra derecha. Una vez pasado éste, el camino se divide en dos. Tomando el de la derecha llegaremos directamente a la Venta del Cerezo. Todo el itinerario discurre por vías pecuarias, que unen Venta del Charco y El Cerezo, y éste con Cardeña. El camino es ancho, el firme es bueno y los desniveles prácticamente inexistentes. Algo de pendiente a la altura del vértice geodésico de Garullo, de 774 metros .
La dehesa define el paisaje de todo el recorrido. Se trata de un extenso territorio cubierto por encinas y algún quejigo. El matorral es prácticamente inexistente. Cuando aparece se compone fundamentalmente de jara pringosa, jara blanca y tomillo. Al inicio de la ruta la presencia del roble melojo contribuye a aumentar el valor botánico del itinerario. En Venta del Cerezo se pueden ver algunos álamos, fresnos, e higueras, en la cabecera del arroyo de las Cantareras, que vierte sus aguas en el río Yeguas. Por su abundancia, destacan las aves. Se encuentran de todo tipo: pequeñas insectívoras, como petirrojos, colirrojos, cogujadas o carboneros; córvidos de llamativos colores, como urracas, rabilargos y arrendajos; incluso alguna garza que acude a los pequeños pantanillos artificiales, construidos para abastecer de agua al abundante ganado de la zona. Entre las rapaces, no es raro observar el vuelo del buitre leonado.
En primavera y verano la presencia del águila culebrera enriquece la comunidad ornítica de la dehesa. Con respecto a los mamíferos, además de conejos, liebres y zorros, destaca el ciervo, que puede ser observado en el camino de Venta del Charco a El Cerezo, cerca ya de esta última localidad. Como ocurre en el resto del Parque Natural la ganadería extensiva es el principal recurso económico de la zona. Abunda el ganado vacuno (charolés sobre todo), oveja merina y cerdo ibérico. Durante la década de los cincuenta la existencia de algunos yacimientos minerales, dedicados a la produccin de uranio, dieron cierta vitalidad a la población y fluidez a su economía rural, pero tras 1960 se produce un declive de los mismos, acabando por cerrar. Como ejemplo de la antigua importancia minera de la zona quedan los restos de la mina de El Cano, en el camino de Cardeña a El Cerezo.
Sendero 7 : Loma del Cañahejal, Piedra del Aguila y Río Arenoso
INICIO: Loma del Cañahejal. En el vértice geodésico del Ejército.
FINAL: En el mismo lugar, una vez visitado el río Arenoso y la Piedra del águila.
LOCALIZACIÓN: Término municipal de Montoro. Para llegar al inicio de la ruta, partiendo de Montoro tomamos la N-420 dirección a Cardeña. A siete kilómetros encontramos una bifurcación: el cruce de El Risquillo. Tomaremos la carretera de la izquierda que corresponde a la CO-510. Pasado el puente sobre el río Arenosillo tomaremos el primer camino asfaltado a la izquierda que lleva a la loma del Cañahejal, inicio de la ruta.
DISTANCIA APROXIMADA: El inicio del recorrido dista 14 kilómetros de Montoro. El tramo de itinerario supone aproximadamente 6 kilómetros .
PUNTOS DE AVITUALLAMIENTO: Habremos de abastecernos en Montoro o en las casas de la loma del Cañahejal.
EXPLICACIÓN: Esta ruta es fácil de realizar en casi todos sus tramos a excepción de la subida desde el río Arenoso a la Piedra del águila, que resulta muy escarpada. Es recomendable realizarla con tranquilidad y sin prisa gozando plenamente del paisaje.
DESCRIPCIÓN: La ruta parte desde la semidestruida ermita de "Diego Corrientes", bandolero de leyenda. Muy cerca de la ermita discurre un camino que lleva a una antigua cantera de piedra molinaza y al lado, casi oculta por la vegetación, se halla una calera usada antiguamente para calcinar la cal. Paralelo a este camino, y retrocediendo unos 100 metros , tomaremos otro que nos bajará por entre olivares hasta un tramo de matorral desde donde divisaremos la conocida por "Piedra del águila". Para continuar tomaremos unas veredas hechas por el ganado ovino y caprino de la zona y que discurren por entre una variada vegetación mediterránea. El paisaje irá cambiando conforme nos vayamos acercando al cauce del río Arenoso en un suave descenso por la ladera. Durante este tramo iremos dejando atrás varias edificaciones rurales casi destruidas, pero desde la cuales podremos divisar maravillosas vistas panorámicas del lugar. Continuaremos nuestra ruta siguiendo el curso del río preferentemente por la orilla derecha. Cuando divisemos la base de la Piedra del águila buscaremos un lugar para volver a cruzar a la orilla izquierda, desde donde se asciende hasta dicha peña. Una opción antes de regresar es bajar desde la peña hasta la confluencia de los ríos Arenoso y Arenosillo. Desde la Piedra del Aguila se divisa el olivar por el que descendimos al principio y las casas de la loma del Cañahejal. Tomaremos prácticamente en línea recta los senderos que nos llevan de nuevo al inicio de la ruta.
Una vez abandonado el cultivo del olivar que encontramos en el primer tramo del recorrido y comencemos la bajada hasta el río Arenoso, iremos encontrando a nuestro paso buenos ejemplos de vegetación natural representativa del ecosistema mediterráneo. Podemos observar especies como encina, quejigo, coscoja, acebuches, cornicabras, lentiscos y sobre todo grandes masas de enebros en las laderas anejas al río Arenoso. El matorral noble también es abundante destacando distintas especies de jara y jaguarzo, romero, salvia, olivilla, retama, piorno y cantueso. Asimismo podremos descansar a la sombra de un grupo de pinos piñoneros y refrescarnos en la orilla del río junto a adelfas, tamujos y fresnos.
Abundante es también la fauna en los alrededores del río Arenoso, aunque difícil de observar si no se guarda algo de silencio. Son frecuentes las perdices, palomas torcaces, abubillas, rabilargos, urracas, cucos y alcaudones. Entre los árboles se escucha el reclamo de oropéndolas, ruiseñores y páridos en general. De noche si estamos atentos escucharemos el maullido del mochuelo. En primavera y verano podremos ver recortada en el cielo la figura del águila calzada en los alrededores. Son muy abundantes diversas especies de lagartos y lagartijas que saltarán a nuestro paso, además de insectos y arácnidos. Entre los mamíferos seguramente nos sorprenderá la rápida carrera de la liebre por entre las jaras. Si nos fijamos bien encontraremos restos de la presencia de zorros, tejones, hurones y gato montés. Es de valorar la presencia de dos importantes especies en peligro de extinción aguas más arriba de donde nos encontramos: la nutria y el lince ibérico.
Sendero 8 : Montoro - Ventorro Nuevo
INICIO: Municipio de Montoro.
FINAL: Ventorro Nuevo.
LOCALIZACIÓN: Sierra de Montoro. Accedemos a la localidad de Montoro desde la autovía Madrid-Cádiz. Saliendo desde el Puente de las Donadas sobre el Guadalquivir iniciamos nuestra ruta sobre la N-420 .
DISTANCIA APROXIMADA: 8 Km .
PUNTOS DE AVITUALLAMIENTO: Municipio de Montoro.
EXPLICACION: Camino que discurre en su mayoría paralelo al cauce del arroyo Martín Gonzalo. Se puede realizar a pie o en bicicleta. Dificultad media; en época de lluvias deberemos vadear el arroyo en numerosas ocasiones.
DESCRIPCIÓN: Saliendo desde el Puente de las Donadas en Montoro y ascendiendo por la antigua carretera de Cardeña, una vez rebasamos la llamada "Hacienda María José" (antiguo molino de aceite) y llegamos aproximadamente sobre el punto kilométrico 5,6 de la misma; deberemos tomar el camino de tierra que nos queda a la derecha, donde entre olivares comenzará nuestra ruta. A unos 400 metros del inicio de ésta deberemos estar atentos en un cruce por donde continuaremos hacia la izquierda, comenzando un leve descenso entre areniscas rojas que en ocasiones afloran formando verdaderas calzadas, teniendo a nuestra derecha un "barranco" o "barranquillo" con una frondosa vega de frutales.
Conforme descendemos entre viviendas rurales típicas de la zona "lagares", van apareciendo "lindones" o "lindes" que desde antaño han marcado los límites entre propiedades y que poco a poco están quedando en desuso, siendo sustituidas por las antiestéticas alambradas. En aquellos lindones que aún se conservan, podemos apreciar especies típicas de monte bajo mediterráneo como, retamas locas, madreselvas, encinillas y algunas otras, no autóctonas colocadas por la mano del hombre como los almendros.
En el descenso podemos ir observando el cambio de materiales entre areniscas rojas y conglomerados tapizados por siemprevivas, rascavieja, chumberas y retamas. En un entrante a la derecha aparece una vaguada con 5 ó 6 álamos blancos que custodian tres pozos y más abajo una pequeña fuente denominada "Fuente de los Coreanos" o "Fuente de la Carne ", donde podemos ver orquídeas y en su interior hepáticas y Ombligos de Venus, o algunos anfibios como la rana común o el tritón jaspeado. Mientras, el arroyo mohino a la izquierda va abriendo un valle que busca el Martín Gonzalo entre tamujares y algunos álamos blancos.
Los conglomerados en la bajada dan paso a los materiales paleozóicos (pizarra), lugar donde podemos parar para contemplar al fin, el Valle del Martín Gonzalo.
Una vez que hemos llegado al cauce del arroyo Martín Gonzalo nos encontramos con un hito de señalización del Sendero de Gran Recorrido — 48 (GR-48) (Montoro-Ventorro Nuevo), que nos indicará la dirección a seguir remontando el arroyo hacia el Norte.
Iremos vadeando el arroyo en múltiples ocasiones, mientras va apareciendo la comunidad típica riparia con tamujares de gran extensión que en otros tiempos se utilizaron para la fabricación de escobas o como material de construcción de chozas para pastores. A nuestra izquierda encontramos un pozo junto a una pequeña casa con su corral de piedra. En el recuerdo queda la huella de arrieros, piconeros y pastores que utilizaron esta vía pecuaria, hoy acallada por el reclamo de la abubilla y la perdiz.
El camino y el arroyo van tomando dirección noreste y si nos acercamos en algún punto a su orilla, podremos descubrir la presencia del galápago leproso, la rana común y la boga de río, abundante en estas aguas someras. Podemos incluso encontrar lugares donde la vegetación de ribera muestra todo su esplendor, no solo arbustivo (tamujos, adelfas y zarzales), sino arbóreo, con especies como el fresno y fácilmente a lo largo de nuestro recorrido nos podremos sorprender con el águila culebrera, o el águila real, sobrevolando sus territorios.
Nos servirán de referencia los múltiples caseríos y lagares que a un lado y a otro se erigen sobre las lomas. Los vados se van sucediendo hasta llegar a la confluencia del arroyo de Mojapies con el Martín Gonzalo, punto donde permaneceremos atentos al hito indicador de la ruta. En este lugar tomaremos el camino de nuestra derecha que nos apartará del cauce del Martín Gonzalo hacia el este, y llevaremos de acompañante ahora, el arroyo de las Gamonosas.
Como en todas las confluencias de vías pecuarias nos encontramos el descansadero conocido por los pastores del lugar como el "descansadero de los tronchaos", con una vieja casilla del mismo nombre construida con piedra de pizarra.
Las pequeñas casas pastoriles semiderruidas se van sucediendo, testigos del esplendor que este camino tuvo en el pasado. Todavía se pueden ver las escasas hordas de merinos trashumantes, como diría Antonio Machado, abocadas al sedentarismo por la usurpación que en la actualidad sufren las vías pecuarias en desuso. Sirva nuestra práctica senderista para reivindicación de estos caminos ancestrales.
Continuamos caminando paralelos al arroyo de las Gamonosas entre las casas de los Terrines, los Chachos, Paulete y Simón, una de ellas rehabilitada conservando parte de su estructura y arquitectura en la pieza de un antiguo molino de aceite (lagar de Luna).
En algunos puntos, gabiones de piedra impiden que el beso del arroyo en sus meandros se apodere del camino.
Por fin llegaremos a un pequeño puente, donde nuestro itinerario se separa a la derecha del arroyo en un nuevo hito indicativo para tomar una pequeña carretera asfaltada, por la que ascenderemos entre reclamos de alcaudones y rabilargos (conocidos popularmente como mohinos).
Cruzaremos en un puente el arroyo de Cerro Bermejo, donde matorral y monte mediterráneo van siendo sustituidos por olivar, a la vez que las pizarras desaparecen y en su lugar afloran los conglomerados y areniscas rojas (molinazas) típicas de la zona.
Sendero 9 : Villafranca - Adamuz
INICIO: Localidad de Villafranca
FINAL: Municipio de Adamuz
LOCALIZACIÓN: Sierras de Villafranca y Adamuz. Accedemos a Villafranca desde la autovía Madrid-Cádiz y la carretera A-420 que nos llevará a esta localidad.
DISTANCIA APROXIMADA: 17 km .
PUNTOS DE AVITUALLAMIENTO: Villafranca y Adamuz.
EXPLICACIÓN: Media; sendero con pendiente ascendente en el tramo entre Fuente Agria y Las Mojoneras.
DESCRIPCIÓN: Iniciamos nuestro itinerario junto al cementerio de Villafranca, que bordeamos a su derecha en dirección al albergue juvenil. El camino serpentea por el arroyo del Frontón entre un eucaliptal hasta llegar al paraje de Fuente Agria y el Albergue juvenil. Continuaremos por un sendero en la vaguada donde se localiza la fuente, que iremos ascendiendo hasta llegar a una pista forestal que tomaremos en dirección a nuestra izquierda.
Caminamos por esta pista forestal, impregnándonos con el olor a ládano de la "jara pringosa" que acompaña al pinar.
En otros tiempos, el ládano se extraía de una forma muy peculiar, ya que se hacía pasar un rebaño de cabras para que se impregnaran y posteriormente se pasaba un peine por el pelo caprino extrayéndose así la tan preciada esencia.
Llegando a una leve penillanura (Las Mojoneras), volveremos nuestra vista, para ir dejando atrás, en la vega, el municipio de Villafranca.
En los días más claros podemos avistar gran parte de la comarca, como los términos municipales de Adamuz, y las localidades de Villafranca, El Carpio y Bujalance, e incluso, si la calima nos lo permite, también divisaremos al fondo las Sierras de Jaén (Sierra Mágina).
Si continuamos con nuestro recorrido, irán quedando a la derecha antiguas trincheras, testigos mudos de la desgarradora Guerra Civil en nuestra comarca. Al llegar a un cortafuegos nos detendremos, para divisar a los lejos, al norte, el municipio de Adamuz. El barranco del arroyo de las Calderuelas nos acompañará a nuestra derecha.
La leve subida, nos va descubriendo nuevas panorámicas al oeste, como son la Vega de Córdoba, el Embalse de San Rafael de Navallana y, en días claros, el Castillo de Almodóvar del Río. Los pinos y eucaliptos van siendo sustituidos por monte mediterráneo que, en ocasiones, podemos encontrar adehesado con trigal. A nuestra derecha, y como nota referencial, quedará un antiguo pozo (pozo de La Sierrezuela ).
En ocasiones, el camino se encuentra protegido por gaviones, que impiden que la erosión en pendiente deslice el terreno. El pinar negral alcanza su plenitud y una variada corte de arbustos lo acompañan, entre ellos destacamos la siempreviva, la jara crisposa o rugosa y la torvisca.
El barranco de las Calderuelas actúa como caja de resonancia en el reclamo de perdices, mohinos y críalos, abundantes en el lugar.
No tardaremos en llegar a la "casilla del guarda", situada algunos metros antes de la "torreta" de la emisora. Este punto, el más elevado del recorrido, invita al descanso y la contemplación.
Al noreste, podremos divisar el pueblo de Adamuz entre olivos y encinas, mientras la línea recta del AVE, cicatriza el armonioso paisaje alomado de Sierra Morena.
Poco después de dejar la "torreta" de la emisora y un cortafuegos a nuestra izquierda, iremos descendiendo sin dejar la pista forestal.
El camino continúa, zigzagueante, entre pinos negrales y un cortafuegos que lo cruza perpendicularmente, hasta llegar al arroyo de la Calderuela. Prácticamente todas las jaras se van sucediendo (jara pringosa, blanca, crisposa y de montpellier).
El interés botánico aumenta notablemente al descubrir el "matagallos", arbusto de la familia de las labiadas que fue utilizado para encender los candiles con sus inflorescencias, hecho éste, al que debe su nombre genérico (Phlomis =Llama).
Entre la fauna típica de estos pinares podemos encontrar y escuchar a la paloma torcaz, el mirlo, la oropéndola, el cuco, o rapaces como el ratonero y el azor, ésta última en su hábitat preferido (el bosque de coníferas). Cruzamos por un pequeño puente el arroyo de la Calderuela , con rosales bravíos, tamujos y adelfas. El camino gira hacia la derecha, buscando el trazado del AVE. En los bordes del arroyo va apareciendo algún que otro acebuche u olivo silvestre mientras subimos una ligera pendiente, punto donde el camino bordea la línea de Alta Velocidad, que volveremos a dejar en la subida.
Nuevos matorrales como el madroño y el mirto se van sucediendo en esta parte del recorrido.
El fruto del madroño contiene etanol (alcohol etílico), capaz de producir una leve embriaguez si se toma en exceso. Su epíteto específico "unedo" (solo uno) alude al consejo de comer con moderación sus llamativos frutos.
El mirto, también embriagó, aunque de otra manera a los árabes, que lo "domesticaron" y llevaron su aroma a parques y jardines, donde hoy día aún se puede ver.
A nuestra derecha irá quedando el peculiar valle de pastizal y jaral del arroyo Tamujoso y el pequeño valle del Tamujosillo. Conforme avanzamos, la subida se va haciendo más pronunciada, debiendo permanecer atentos a los bordes del camino, ya que aparecen espectaculares bañas de jabalí.
Las bañas son pequeñas depresiones del terreno, llenas de agua por lo general, donde éstos, gustan de descansar y bañarse. Este comportamiento tan peculiar, les ayuda a librarse de los parásitos de la piel. También se ha comprobado que el barro de estas bañas tiene propiedades terapéuticas para el animal.
Ahora el camino desciende hacia el paraje de " La Vega la Puente" junto a la finca de " La Meca ", llegando de esta forma a una pequeña "caseta forestal" a orillas del Tamujoso, donde conectaremos con la carretera de Adamuz-Los Conventos. Una vez aquí, giraremos a la derecha por la carretera asfaltada y cruzaremos el Tamujoso por un puente, así como la línea de Alta Velocidad.
Este tramo del recorrido hasta Adamuz se encuentra señalizado por el Sendero de Gran Recorrido (G.R.-48). El bosque mediterráneo se hace partícipe en este prado de "El Chaparral". Destacamos la belleza y armonía de la dehesa en los bordes del arroyo del Parrosillo, donde el camino se vuelve de tierra. En la próxima bifurcación, deberemos tomar la dirección de la izquierda que nos llevará hasta las huertas cercanas a la localidad de Adamuz, punto donde finaliza nuestro itinerario.